Shakyamuni

 

El budismo comenzó con la búsqueda que emprendió una persona por resolver el sufrimiento humano. Shakyamuni (Sidarta Gautama), conocido como el Buda o “el que ha despertado”, vivió hace alrededor de 2.500 años en la India. Shakyamuni era un príncipe y creció entre lujos pero, a temprana edad, quedó desconcertado por los inevitables sufrimientos que la vida trae consigo, sufrimientos que él resumió como nacer en este mundo atribulado, enfermar, envejecer y morir. Shakyamuni pasó el resto de su vida viajando por toda la India para compartir con la gente la comprensión que él había logrado. Su vida fue de compasión y de dinamismo, algo que difiere enormemente de la imagen que se tiene de él en nuestros días, es decir, la de un Buda sobrenatural; una figura separada, que se encuentra ajena en un aislado ámbito iluminado

Las enseñanzas de Shakyamuni fueron posteriormente recolectadas en escritos denominados sutras. Su principal mensaje, contenido en el Sutra del Loto, es que la budeidad, una condición de absoluta felicidad, libre de temor y de toda ilusión, es inherente a toda vida. El desarrollo de este estado interior de vida capacita a todas las personas para que sobrepasen sus problemas y vivan una vida plena y dinámica, comprometidos de lleno con los demás y con la sociedad. Casi dos mil años después de la muerte de Shakyamuni , el monje japonés del siglo XIII, Nichiren, reencontró la profunda teoría del Sutra del Loto en una práctica que posibilita a cualquiera, dentro del lapso de duración de su propia vida, a revelar su budeidad, o el más alto estado de vida, en medio de la realidad cotidiana.

Las enseñanzas de Nichiren proporcionan la base filosófica de la fe y la práctica religiosa de los miembros de la SGI.

 

Nichiren Daishonin

 

Nichiren nació en Japón en 1222, en una época en la que abundaban los conflictos sociales y las calamidades naturales, una carga particularmente pesada para la gente del pueblo más desprotegida. Siendo un joven sacerdote, Nichiren comenzó un intenso estudio de las enseñanzas budistas, o sutras, en busca de una respuesta para el sufrimiento y el caos que le rodeaba. Sus estudios le convencieron de que el Sutra del Loto tenía la clave para transformar el sufrimiento del pueblo y hacer posible que la sociedad prosperara. Nichiren vio esto como un vehículo para fortalecer a las personas enfocándose en una transformación interior basada en la igualdad de todas las personas y enfatizando el hecho de que todos podían lograr la iluminación y gozar de felicidad en este mundo, en la vida presente.

Él estableció la invocación del título del sutra: Nam myoho renge kyo, como la práctica para capacitar al ser humano a manifestar su budeidad inherente y obtener la fortaleza y la sabiduría que le haría posible desafiar y superar cualquier circunstancia adversa.

Nichiren fue un crítico de las escuelas de budismo establecidas, las que se apoyaban en el patrocinio del Estado y servían simplemente a los intereses de los poderosos, mientras que alentaban la pasividad entre las masas que sufrían. En 1260, Nichiren hizo una interpelación titulada: “Tesis sobre la pacificación de la tierra mediante la propagación del budismo verdadero” dirigida a la más poderosa figura del gobierno. En ella hacía un llamado al gobierno, insistiendo en que los líderes eran los responsables del sufrimiento de la población y les conminó a emprender una tarea para remediarlo. La postura de Nichiren, relativa a que el Estado existe para el bien de la gente, fue revolucionaria para su tiempo.

El reclamo de Nichiren atrajo la embestida de persecuciones, a menudo violentas, del gobierno militar y las escuelas budistas establecidas. Un cierto número de sus discípulos fueron ejecutados y Nichiren mismo apenas escapó de ser asesinado en varias ocasiones. El fue exiliado en dos ocasiones y posteriormente fue perdonado. Nichiren rehusó, hasta el final, comprometer sus principios para acallar a las autoridades de entonces.

En 1271, Nichiren fue arrestado y llevado en las primeras horas de la mañana a una playa llamada Tatsunokuchi para ser decapitado. Pero la ejecución se detuvo cuando un objeto brillante apareció en el cielo nocturno y aterrorizó a los verdugos. Fue exiliado posteriormente a la isla de Sado, donde las condiciones eran especialmente duras. Nichiren sobrevivió en un paupérrimo refugio en condiciones de frío extremo y hambre. A pesar de lo severo de su situación, él continuó escribiendo de manera prolífica, enviando cartas de aliento y dando instrucción a sus discípulos. Entre sus trabajos de entonces se cuentan algunos de los más importantes. El legado de Nichiren yace en su implacable lucha para la felicidad de la gente y su deseo de transformar a la sociedad en una que respete la dignidad y el potencial de cada vida.

.

The message will be closed after 20 s
Ajax Loading