Historia de la Soka Gakkai

 

La fe en que una reforma interior del ser humano es posible, y el deseo de crear un ambiente que ayude al florecimiento de ese potencial inherente, se refleja en la filosofía educativa de la “pedagogía creadora de valor” que le dio a la Soka Gakkai su nombre original: Soka Kyoiku Gakkai (Sociedad educativa para la creación de valor), fundada en 1930 por los docentes Tsunesaburo Makiguchi y Josei Toda, como una organización de educadores que compartían las ideas expresadas en el libro “Educación para una vida creativa”, escrito por Makiguchi.

El sistema pedagógico de Makiguchi enseñaba que la responsabilidad del proceso de aprendizaje debía ser puesto en manos de los estudiantes, con un profesor actuando como guía que ayude a extraer su potencial innato. De esta manera, la educación sirve de apoyo al niño en su búsqueda de la felicidad.

Hacia 1928 Makiguchi y su discípulo Toda abrazaron la fe en el Budismo de Nichiren Daishonin. Desde el comienzo, Makiguchi indago a fondo las enseñanzas budistas y encontró que proveían el soporte espiritual para el desarrollo de su teoría sobre la creación de valor.

A partir de ese momento, Makiguchi y Toda, junto con un grupo creciente de educadores, se comprometieron a transformar y expandir los ideales de la organización, no solo para educadores, sino para todos aquellos que anhelaban cambiar la tendencia de la sociedad y construir un mundo de paz.

A medida que el Japón se sumía, cada vez más, en el caos de la guerra, el gobierno militar japonés redobló sus esfuerzos para controlar y suprimir cualquier forma de disidencia o rebelión en contra de su política. En ese marco, la población fue presionada a abandonar sus creencias religiosas y apoyar al gobierno japonés. Debido a su continua resistencia, Makiguchi y Toda fueron arrestados y encarcelados en 1943, junto con otros líderes de la Soka Kyoiku Gakkai, bajo el cargo de ser “delincuentes ideológicos”.

Makiguchi y Toda soportaron las brutalidades y privaciones, del confinamiento rehusándose en todo momento a renunciar a su fe. Sin embargo, el 18 de noviembre de 1944 Makiguchi falleció en prisión.

Cuando, finalmente, Toda fue liberado, en 1945, se propuso reconstruir la organización, recreándola como un movimiento popular budista. Con Toda como segundo presidente la membresía se expandiría hasta las 750 mil familias en 1957. Ese mismo año Toda dio a conocer su “Declaración para la abolición de las bombas atómicas y de hidrógeno”, en la cual condenaba a las armas nucleares como “una absoluta maldad que amenaza el derecho a la vida”. La apasionada declaración de Toda contra el impulso destructivo de la naturaleza humana seria su legado para sus discípulos, en especial para Daisaku Ikeda, quien lo sucedería en la presidencia de la Soka Gakkai en 1960.

Ikeda se ha reunido con líderes políticos, culturales e intelectuales de todo el mundo, convencido de que el dialogo sincero puede tener un efecto profundo en el pensamiento de los hombres y así, abrir el camino para el entendimiento entre los pueblos. El 26 de enero de 1975, en la isla de Guam con representantes de cincuenta y un países y territorios fundó la Soka Gakkai Internacional, y de esta manera confirmó que el objetivo principal del movimiento era contribuir a la paz mundial.

Bajo el liderazgo de Ikeda, la SGI se ha convertido en uno de los movimientos budistas más grandes y diversos del mundo, que impulsa en la comunidad actividades dirigidas a promover la abolición de las armas nucleares, la sostenibilidad, la educación en derechos humanos y los intercambios culturales. Además, con el fin de fomentar la solidaridad por la paz, Ikeda también ha fundado un gran número de instituciones en el ámbito de la cultura, las artes, la investigación sobre la paz y la educación.

Al mismo tiempo ha promovido el intercambio cultural entre los países, con la convicción de que la cultura y la educación pueden inspirar el respeto mutuo y crear puentes que permitan el establecimiento de una paz duradera.

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