Ciudadano Diplomático

 

En 1968, durante una reunión con estudiantes universitarios, Daisaku Ikeda expresó su deseo de restablecer las relaciones con la República Popular China, país que en ese entonces se encontraba aislado en el ámbito internacional. Desde entonces, Ikeda se convirtió en una persona clave para propiciar el intercambio cultural y para estrechar los lazos de amistad entre la China y el Japón, durante el período de la Guerra Fría

Mientras enfrentaba ataques de la prensa japonesa, Ikeda, invitado por el gobierno chino, visitó ese país en 1974. En esa ocasión, sostuvo diálogos con intelectuales y líderes chinos, entre ellos el premier Zhou Enlai.

 

 

Por su labor, Ikeda ha recibido numerosas distinciones académicas de las más importantes universidades de la China, además de diversos reconocimientos de instituciones culturales y ciudadanías honorarias de varias metrópolis de ese país.

En septiembre de 1974, China y la Unión Soviética (ambas potencias nucleares), apostataron gran cantidad de tropas en la frontera. En ese delicado momento, Ikeda visitó la Unión Soviética en un esfuerzo para minimizar las tensiones y cimentar una paz duradera entre ambos países.

En unos de sus viajes, Ikeda dijo: “Cuando estuve por primera vez en la Unión Soviética, la gente preguntaba que porqué, siendo líder de un movimiento religioso, deseaba visitar un país comunista que no reconocía la religión. Yo respondí: “Debido a que los ciudadanos de la Unión Soviética son personas, seres humanos como yo. Deseaba de alguna forma crear nuevos caminos, transformar la desconfianza en confianza, el miedo en seguridad y esa conexión malsana con el pasado en un compromiso hacia el futuro”.

The message will be closed after 20 s
Ajax Loading